jueves, 22 de octubre de 2009

AMANECER JUNTO AL AMOR DOLOROSO DE MARÍA


Las mañanas de cada tercer domingo de octubre son siempre especiales para el cofrade de Pasión. Levantarse temprano es, para casi todos, un suplicio; pero hacerlo el día de descanso para acompañar a nuestra Madre, es un ejercicio de amor. Esta reflexión, que pulula en la mente de muchos, fue igualmente resaltada por el Director Espiritual y Párroco de los Santos Mártires, Federico Cortés, en la homilía de la Eucaristía celebrada en la Iglesia del antiguo Hospital de San Julián. Amor para con el Amor Doloroso de María. Un gesto que debe ir acompañado por un compromiso: el de la formación constante a la luz del Evangelio.

Y es que este año, además, estamos de aniversario. De hecho, el Cabildo de Hermanos celebrado el pasado enero, aprobaba las líneas básicas para la celebración de las efemérides del 75º aniversario fundacional, dando su respaldo a la celebración extraordinaria de los actos propios de culto que celebra la Archicofradía y a otros que, por su trascendental singularidad, servirán para componer las cuentas simbólicas de un rosario de fe que nos llevará hasta la clausura allá por el próximo mayo. Y así, el Rosario de la Aurora de 2009 tenía por objetivo cumplimentar el anual recorrido por las calles de la feligresía y hacer estación en San Julián, sede de la Agrupación de Cofradías.


Puntuales con el horario previsto, la Cruz Guía se izaba en el dintel de la vetusta puerta de los Mártires a las 8 de la mañana. Tras ella, dos nutridas filas de hermanos y cofrades con noventa y dos cirios blancos; a la mediación, la bandera Concepcionista y, tras ella, Camareras y Oficiales de la Junta de Gobierno precediendo al Guión corporativo escoltado por la Comisión Permanente portando cirios rojo-sacramental. La Coral del Centro Filarmónico de Aguilar de la Frontera junto a una sección de plectros y los acólitos (crucífero, ceroferarios, turiferarios, monaguillos y pertiguero) anteceden a las andas de la Reina de Pasión, portada por treinta y ocho hermanos. Ella, resplandeciente a la aurora de la mañana, se sustenta sobre las andas de Cayetano González, ataviando su rostro con delicada blonda que resalta su tez blanquecina. Tras su manto, hermanos y devotos comparten, a igual condición, el despertar de esta mañana distinta a las demás.

Las dificultades encontradas dos días antes con un andamio en la calle Arco de la Cabeza, hicieron modificar el recorrido previsto, optándose por recorrer Carreterías desde Puerta Nueva hasta Nosquera. Una vez llegados al otrora templo de la Hermandad de la Caridad y tras ser recibidos corporativamente por el Presidente y demás miembros de la Agrupación, las andas se dispusieron de frente a la puerta principal para permitir una mejor contemplación y participación de los fieles en la Eucaristía. La acción litúrgica, animada igualmente por las voces aguilarenses, transcurrió con la solemnidad de siempre resaltando las palabras del celebrante comentadas anteriormente.


A su finalización, se procedió a dar lectura del oficio que recoge un reciente acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno: el ofrecimiento del Escudo de Oro de Pasión a María Santísima Reina de los Cielos, titular de la Agrupación de Cofradías. Este gesto se realiza como testimonio de reconocimiento a todos estos años de vida cofradiera en el seno del ente agrupacional, del que Pasión forma parte desde mayo de 1935, siendo la única Corporación Nazarena que ingresara durante la II República. Una extensa y prolongada existencia en la que la Agrupación ha sabido, al igual que ésta Corporación, adaptarse a las situaciones y momentos que marcan cada etapa histórica, mostrándose hoy como una Institución abierta, solidaria y cercana para con sus Hermandades y Cofradías agrupadas. Dicho ofrecimiento se realizará cuando la Agrupación así lo estime pertinente.

Finalizada la ceremonia, el cortejo retornó al templo con la misma seriedad, recogimiento y religiosidad con que lo había abandonado. Antes de depositar las andas de la Virgen ante la Capilla Sacramental, las notas del Salve Madre ponían, como siempre, el mejor broche posible para esta exaltación natural de Amor hacia Ella.