jueves, 3 de enero de 2008

CLAUSURADO EL AÑO JUBILAR MARIANO "AMOR DOLOROSO"


Con la finalización de 2007 ha llegado, igualmente, la clausura del Año Jubilar. Diecinueve intensos meses que comenzaron en mayo de 2006 y que han culminado con el cierre de la Puerta Santa, tras cuatro jornadas vividas con intensa emoción.

Así, el miércoles, 26 de diciembre, se cumplió el deseo de muchos cofrades: el de contar con la Imagen de San Juan Evangelista. En el desarrollo de la Celebración Eucarística, presidida por el Delegado de Hermandades, Rvdo. P. Felipe Reina, se bendijo la escultura del Discípulo Amado, obra de nuestro hermano y Vocal de Cultos Sacramentales, Raúl Trillo. Es sin duda, su mejor aportación artística a la
Semana Santa de Málaga.


La talla se situó en el bajo presbiterio delante de la pila bautismal, sobre las andas de la Virgen, cobijada por un dosel en damasco rojo y escoltada por blandones, faroles y piñas de claveles. Al término del Oficio litúrgico, fue trasladada, a hombros de los jóvenes de Pasión, hasta la Capilla Sacramental en donde ocuparía, en los próximos días, el lado izquierdo de su Bendita Madre del Amor Doloroso.

Los días 27, 28 y 29 de diciembre fueron también importantes. En horario de mañana y tarde, María Santísima del Amor Doloroso permaneció expuesta a pública veneración de los fieles en devoto Besamanos, en su Capilla Sacramental. Para la ocasión, se estrenó la última fase del dosel de cultos, que servía de regio telón para un montaje en donde la gran protagonista era, sin duda, nuestra Madre. Vestida con la saya burdeos asimétrica de Ruiz Cebreros; cobijada con el nuevo manto de camarín efectuado en los talleres de Salvador Oliver; tocada con nobles telas marfileñas; y, ceñida por la corona recientemente enriquecida por Manuel Valera, María Santísima del Amor Doloroso lucía radiante, acompañada del Discípulo amado. Sus Camareras conformaron, en estos días, un turno de vela para acompañar a la Señora en los últimas horas de su Jubileo, acercándose hasta la Capilla un importante número de cofrades y devotos.

Finalmente la tarde del sábado, 29 de diciembre, era la fijada como la clausura del Año Jubilar. El Párroco de los Mártires, Rvdo. P. Cortés Jiménez, auxiliado por dos acólitos, esperaba en la Puerta Santa la llegada del Obispo Diocesano, Mons. Dorado Soto. Éste compareció al mismo tiempo que la Corporación Municipal, con el Alcalde al frente. Tras asperger con agua bendita las jambas de la puerta, todos ellos se postraron ante María Santísima del Amor Doloroso quien, desde minutos antes, se encuentraba escoltada por dos números de la Policía Local, vestidos con uniforme de gala.

Mientras el Obispo se revestía en la Sacristía junto con los concelebrantes, la Corporación Municipal ocupaba su sitio delante de la Capilla de las Angustias, junto con un pedestal en donde se dispuso la Medalla de la Ciudad. El resto de invitados se dispuso en la nave central, fronteros con las Camareras, Consejeros y hermanos de la Archicofradía. La Mesa de Gobierno, como es tradicional, ubicada delante de la Capilla de la Inmaculada.

Las fanfarrias de la sección de metales de la Banda de Música de la Archicofradía de la Expiración interpretan los sones de la composición dedicada a nuestra Madre, presagiando el inicio de la Celebración Eucarística. Ésta comienza con la formación de una Procesión que, desde la Capilla Mayor, se dirige hasta la Puerta Santa por la nave central. Está compuesta por Cruz Procesional con dos ciriales, hermanos con cirios, Guión de la Archicofradía y Corporación Municipal, antecediendo al Evangeliario y a los Celebrantes. El cortejo se detiene nada más desembocar en la Plaza de los Mártires. Monseñor Dorado, siguiendo el ritual litúrgico, procede al cierre de la Santa Puerta tras invocar el perdón de Dios para todos los fieles que, arrepentidos de sus culpas y en paz con el Señor, han peregrinado hasta el Santuario. Tras ésta acción, la comitiva continúa su camino, haciendo entrada en el Templo parroquial por la puerta principal, entonando, en primer lugar, “Santa María del Camino” y, posteriormente, “Adestes Fideles”.

La llegada de la procesión a la Capilla Mayor supone el comienzo de la Eucaristía. La liturgia, recuperada para la ocasión en la octava de la Natividad del Señor, marca el carácter festivo de la ceremonia, acompañada musicalmente de forma extraordinaria por el grupo musico-vocal “Maestro Iribarren”, dirigido por nuestro hermano Antonio del Pino. Al término de la celebración, el Secretario 1º de la Archicofradía, junto al Hermano Mayor y el Alcalde de Málaga, suben al altar, dándose lectura del ofrecimiento que el Pleno del Ayuntamiento ha acordado recientemente: la concesión de la Medalla de la Ciudad a María Santísima del Amor Doloroso en reconocimiento por la celebración extraordinaria del Año Jubilar Mariano y en homenaje a ésta histórica Imagen, realizada por Antonio Asensio de la Cerda en 1771.

Tras bendecir el Obispo la presea, símbolo inequívoco del malagueñismo de la Corporación, vuelve a formarse la Procesión que concluirá en la Capilla Sacramental, incorporando en esta ocasión la Medalla de la Ciudad, dispuesta sobre un noble cojín, portada por la Camarera Mayor. Allí, el Alcalde procede a imponer sobre el pecho de la Virgen la citada presea y, tras pronunciar unas palabras, los fieles irrumpen en un caluroso aplauso que refrenda, sin duda, el merecimiento de esta distinción. Tras partir los Celebrantes, nuevamente, hacia la Sacristía, los fieles congregados en la Capilla inician el Besamanos a la Virgen del Amor Doloroso, dándose así por concluidos los actos de clausura del Año Jubilar.

Posteriormente, en la Sala de Cabildos de la Casa de Hermandad, se organiza una cena a la que asisten ochenta personas, entre ellas, el Delegado y Vice-Delegado de Hermandades quienes, al término de la misma, felicitan públicamente a la Archicofradía por el desarrollo de todas las actividades jubilares, animando a los presentes a seguir por esta línea de engrandecimiento espiritual y cofradiero. El Hermano Mayor, tras escuchar las palabras del Director Espiritual, brinda por todos los presentes, agradeciendo a todos los hermanos sin excepción, su participación, compromiso y entrega a lo largo de estos diecinueve largos meses de Jubileo.